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Tipos de jamón: bellota, cebo de campo o cebo, cuál elegir

Imagen que representa tipos de jamón

La Norma de Calidad del Ibérico (Real Decreto 4/2014) distingue tres tipos de jamón ibérico según la alimentación del cerdo: de bellota (bellotas y pastos en montanera, precintos negro o rojo), de cebo de campo (piensos y recursos naturales al aire libre, precinto verde) y de cebo (piensos de cereales y leguminosas en granja, precinto blanco). Para acertar: bellota para ocasiones especiales, cebo de campo como equilibrio calidad-precio y cebo para el consumo diario.

Embutidos ibéricos: tipos y diferencias que debes conocer

Embutidos ibéricos loncheados: salchichón, chorizo y lomo curado servidos con aceite de oliva

Los embutidos ibéricos se elaboran con carnes nobles picadas o troceadas y embutidas en tripa (chorizo, salchichón, morcón), mientras que los embuchados son piezas enteras adobadas e introducidas en tripa sin picado previo (lomo, lomito). El jamón, en cambio, es una salazón: no es un embutido. Las diferencias entre unos y otros están en el corte de partida, el condimento —pimentón de la Vera en el chorizo, pimienta negra en el salchichón— y el calibre de la tripa, que determina el tiempo de curación.

Propiedades del jamón ibérico: beneficios de un manjar

Imagen que representa propiedades del jamón ibérico

El jamón ibérico aporta proteínas de calidad, ácido oleico —la misma grasa monoinsaturada del aceite de oliva— y micronutrientes como hierro, zinc y vitaminas del grupo B. Consumido con moderación (una ración orientativa de 40-50 g), encaja en una dieta variada y equilibrada; conviene moderarlo en casos de hipertensión o dietas bajas en sodio por su contenido en sal.

Jamón ibérico y serrano: diferencias que debes conocer

Comparativa de jamón ibérico y jamón serrano en dos platos blancos sobre mármol, con etiquetas identificativas y un cuchillo jamonero en el centro

El jamón ibérico procede del cerdo ibérico, criado en la dehesa y con una capacidad única para infiltrar grasa en el músculo, lo que da lonchas veteadas, untuosas y de sabor complejo; el serrano viene de cerdos de capa blanca (Duroc, Landrace, Large White) criados en granja con piensos, con un perfil más magro, firme y suave. El ibérico exige curaciones más largas y se identifica por los precintos oficiales de colores; el serrano no lleva precinto y se clasifica por tiempo de curación (Bodega, Reserva, Gran Reserva). Para degustación y ocasiones especiales, ibérico; para el día a día y cocinar, serrano.

Partes del cerdo ibérico: anatomía y cortes nobles

Cerdos ibéricos en libertad en la dehesa extremeña entre encinas

Del cerdo ibérico se aprovecha prácticamente todo: las extremidades se curan como jamón y paleta; del despiece fresco salen los cortes nobles (presa, secreto, pluma, solomillo y lomo) y los nuevos favoritos de la brasa (lagarto, abanico y damas); y piezas como la carrillera, la papada o el castañuelo protagonizan los guisos tradicionales. Su calidad nace de la grasa infiltrada rica en ácido oleico, fruto de la genética, la bellota y el ejercicio en la dehesa.

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