Un fuet ibérico con receta catalana y cerdo de la Dehesa de Extremadura
Nuestro Fuet Ibérico de Bellota Gourmet Selección nace del encuentro entre dos tradiciones charcuteras: la receta catalana centenaria del fuet —el embutido también conocido como espetec— y la calidad del cerdo ibérico criado en libertad en la Dehesa de Extremadura. Una combinación poco habitual en el mercado: la finura aromática de la charcutería catalana con la untuosidad y el sabor a bellota del cerdo ibérico extremeño.
Es un fuet artesano, curado en bodegas naturales, pensado para foodies que conocen la diferencia entre un fuet de supermercado y uno de selección.
Cómo elaboramos nuestro fuet ibérico de bellota
Partimos de carne de cerdo ibérico procedente de animales criados en libertad en la Dehesa de Extremadura. Picamos la carne respetando la granulometría tradicional catalana y la condimentamos con sal y nuestra mezcla de especias seleccionadas. Embutimos cada pieza en una envoltura cuidada y la curamos lentamente durante aproximadamente 45 días en bodegas naturales, donde el clima extremeño hace su parte: el frío seco del invierno y los matices de humedad permiten que la grasa intramuscular ibérica se integre por completo en el perfil de sabor.
El resultado: un fuet curado de aroma fino, sabor profundo y retrogusto largo. Reconocible al corte por sus puntos de grasa veteados, no homogéneos.
Cómo servir y maridar el fuet ibérico
Lo ideal: sácalo de la nevera 15-20 minutos antes de servirlo para que la grasa atempere y libere todo su aroma. Córtalo en rodajas finas y oblicuas (1-2 mm) con un cuchillo bien afilado, no demasiado gruesas para apreciar la veta intramuscular.
Como aperitivo o tapa, sírvelo solo, sobre tabla de madera o pizarra, acompañado de pan tostado, picos sevillanos o regañás de aceite. Es la base perfecta de cualquier tabla de embutidos ibéricos, junto a chorizo, salchichón y un buen jamón loncheado.
Maridajes que funcionan:
- Vinos tintos jóvenes de Ribera del Duero, Toro o Tempranillos extremeños — la untuosidad del ibérico pide acidez fresca.
- Vermut artesano con una rodaja de naranja — clásico para picoteo de fin de semana.
- Cervezas belgas dobles o IPA suaves — combinan con el sabor especiado.
- Queso curado de oveja — contraste premium que realza el ibérico.
- Higos secos o nueces — toque dulce que cierra el bocado.
Para una tapa rápida y resultona: unas rodajas sobre pan tostado con un hilo de aceite de oliva virgen extra.











